| Una nueva visita al Tuba Mirum de Mozart |
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| Lunes, 16 de Enero de 2012 00:00 |
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Página 1 de 3 ![]() “Un trombón,
extendiendo un maravilloso sonido por
las sepulturas de todas las tierras,
conducirá a la humanidad
ante el trono”
Si me preguntasen cuál es el solo orquestal más importante, significativo o substancial nunca escrito para trombón, éste sería el Tuba Mirum de la última obra de Mozart, el Réquiem en Re menor KV626. Muchos músicos no asocian fácilmente a Mozart con el trombón, y eso que ésta no es la primera vez que escribe en un estilo obligato para nuestro instrumento. Cuando era un niño escribió un solo extravagante para trombón alto en su cantata, Die Schuldigkeit des Ersten Gebotes KV35, incluyendo pasajes difíciles, ornamentación y ¡una cadencia con el tenor! El Réquiem me ha maravillado desde que era un niño, cuando escuchaba la grabación de mi padre con Bruno Walter, la Filarmónica de Nueva York y el gran Lewis Van Haney. No tenía ni idea de qué era un Réquiem, pero había algo de otro mundo en esa música que me cautivó. Puede sorprender a muchos que el repertorio favorito de la sección de trombones de la Orquesta Sinfónica de Chicago es la música sacra de Mozart y Schubert, donde están representados los colores del trombón alto, tenor y bajo y no hay necesidad de superar el fragor orquestal para conseguir un impacto musical. El trombón tiene relativamente pocas oportunidades para expresarse solísticamente, ¡donde no haya docenas de personas haciendo estruendo alrededor suya! Ésto es, por supuesto, lo mejor, y lo peor, acerca del Tuba Mirum, porque con la oportunidad musical única que ofrece, trae una completa transparencia que demanda los ideales más altos de interpretación trombonística. Estoy agradecido a mis venerables colegas en Filadelfia, Nueva York y Los Ángeles en la edición de Otoño del ITA Journal por sus valiosas percepciones. Aquéllos que estén estudiando este solo aparentemente exigente se beneficiarán en gran medida de la sabiduría de estos veteranos experimentados. Tomad en consideración sus consejos. Desde un punto de vista trombonístico, nunca ha habido una demanda tan grande de poseer una base excelente. Primero, por la naturaleza abierta de este solo, se requiere una gran pureza y calidez de sonido. Esto significa un sonido sin distorsiones y sin falta de centro o dirección. Segundo, una gran claridad en la articulación es esencial. El sonido debe empezar rápida y claramente y con total intensidad al principio de cada nota. Esto significa no hinchar las notas ni atacar tua-tua incluso en las dinámicas piano. Tercero, el legato debe ser absolutamente suave e ininterrumpido, muy sostenuto y sin golpes. Desde un punto de vista musical debemos tocar apropiadamente, en un estilo orquestal del siglo XVIII. Las dinámicas dependerán del contexto en el que estemos tocando, iglesia resonante o auditorio seco, gran orquesta y coro o orquesta de cámara y coro. Dicho esto, hay una común idea equivocada de que la música del periodo clásico es de alguna manera refinada y anémica. Por el contrario, la música que Mozart escribió en su lecho de muerte es poderosa y dramática y aún brilla como una misa de réquiem épica en la compañía ilustre de Brahms, Berlioz, Verdi y Fauré. Podemos agradecer a la versión en alemán de la Biblia por su traducción, que usa la palabra “posaune” en vez de trompeta en su llamada a la muerte. Es importante que evites sonar soso. El trombón representa la llamada al Juicio Final y ¡eso no tiene nada de soso! |










